Tu cerebro te engaña: cómo vencer a tu mente ansiosa.

Seamos sinceros: muchos de nosotros nos preocupamos demasiado. Nos pasamos pensando qué pasara si hago esto, qué dirán si hago aquello, y si esto sale bien ¿será que algo malo pasará luego? ¿Será que mis amigos no están simplemente fingiendo que les caigo bien?¿Qué pasa si mañana me despiden? ¿Cómo pago mis préstamos si me quedo desempleado?
Estas y otras preocupaciones pueden ser paralizantes a la hora de tomar decisiones y accionar. Pero no te preocupes (broma). Aquí vengo a darte algunos consejos para domar a tu mente ansiosa.

Enmarcando la ansiedad

Hay que definir y delimitar el campo de juego de la ansiedad y la preocupación para saber cómo hacerle un gol a tu propia mente.

La mejor manera de empezar sería poner en perspectiva qué exactamente es la ansiedad. Bueno, yo te voy a dar una definición más o menos rudimentaria, pero que va a servir para este artículo. La ansiedad es la anticipación de un peligro, presente, futuro, imaginario o real.

La ansiedad es la manera en la que tu cerebro te avisa que algo “malo” o estresante o potencialmente peligroso puede pasar y debes estar alerta para ello. La famosa historia va que a nuestros ancestros les sirvió mucho para no ser comidos por un animal salvaje. Si al ver a un animal aproximándose a la distancia no experimentaban ansiedad, entonces no hacían nada para enfrentar al animal o huir de él y eran comidos. Por cierto, uso estrés y ansiedad casi como sinónimos aquí. Psicólogos, atentos.

Pero bueno, la ansiedad en sí no es para nada mala. El problema está en que en nuestra vida diaria no existen muchos animales salvajes, pero aun así hacemos que muchas de nuestras situaciones cotidianas nos estresen y nos lleven a tal punto de sentirnos en un constante estado de “alerta”. Como diría David Rock, autor de “Your Brain at Work” (“Tu cerebro trabajando”, o “Tu cerebro cuando estás en el trabajo”), hablando del estrés y de la gente que se pasa mirando su teléfono “¿Cuántos de esos mensajes son un tigre amenazante?”

Algunos consejos para combatir contra tu mente ansiosa

Este eres tú tratando de vencer a tu propio cerebro. Buena suerte.

Bueno, hemos visto que la ansiedad no es mala en sí. Lo que pasa es que cuando esa preocupación por las cosas invisibles, y que hay un peligro acechando en toda situación perfecta, y que no puedo ser totalmente feliz porque no me lo merezco y en seguida va a ocurrir una catástrofe, y etc. toma control de tu mente y no te deja estar en paz, debes tomar las riendas y contraatacar a tu cerebro.
Aquí van algunos consejos de cómo puedes hacerlo. No soy un profesional de la salud. Pero ellos me han ayudado bastante. Leí una versión de estos consejos en Psychology Today, en Your Brain At Work, y en otros lugares más.
Quiero que veas estos consejos como herramientas. Si no funciona el primer consejo, prueba el segundo, y así sucesivamente. Trata de encontrar la palanca que te ayude.

  1. Tú no eres tu cerebro.

Creo que uno de los consejos más interesantes que me han dado es que debo recordar en todo momento que mi cerebro es un órgano, como mi estómago. Mi cerebro se encarga de mantenerme vivo, y a veces hace cosas que a mi no me gustan, o que sé que son exageradas, pero que aun así no puedo detener. Tan solo recuerda no creer en todo lo que piensas. Tü no eres tu cerebro. Afirmaciones como “mi cerebro quiere que me preocupe ahora”, o “Mi cerebro me está poniendo ansioso”, te pueden ayudar a enmarcar los pensamientos negativos y ponerlso en su lugar como lo que son, pensamientos. Tú no eres tu pensamientos.

2. Trata de distanciarte de tus pensamientos

Este consejo es muy parecido al primero, pero quise ponerlo aparte. Muchas veces nos quedamos atrapados en nuestros pensamientos de preocupación o ansiedad y nos olvidamos de que realmente son información que pasa por nuestra cabeza, pero que no estamos en la obligación de aceptar. Nuestro cerebro crea conexiones y tiene ideas. Pero eso no quiere decir que debamos dejar que todos ellos nos abrumen. Debemos procurar abstraernos y mirarlos como pequeñas nubes de información que pasan frente a nosotros y agarrar los que nos sean útiles.

3. Concéntrate en el ahora

Los pensamientos de preocupación y anticipación de un peligro indeterminado pueden hacernos estar tensos e nos impiden concentrarnos y disfrutar de la vida. Aquí quiero repetir el famoso ejemplo de la persona que recibe una buena noticia y es feliz por un momento, pero desde la esquina una vocecita le dice que algo malo está a punto de pasar porque no se puede ser tan feliz todo el tiempo.
Una posible solución para esa persona es concentrarse en el ahora, en el momento exacto que está viviendo. Procurar concentrarse en la información que le están brindando sus sentidos. No pensar en a qué le recuerda ese momento, ni en cuántas tareas pendientes tiene, ni a quién le contará la buena noticia que acaba de recibir.
Después de todo, el ahora es todo lo que tenemos. Seguramente muchos recuerdan la frase de la tortuga de Kung Fu Panda “El hoy es un regalo. Por eso se llama presente.” Solo puedes estar en un lugar a la vez. La ansiedad tóxica es nuestro cerebro tratando de protegernos formando conjeturas sobre cosas que probablemente nunca lleguen a ocurrir. Concentrarnos en el presente nos ayudará a desactivar muchas de esas conjeturas.

4. Realiza la reducción al absurdo.

Lo que puedes hacer cuando lo demás falla es aceptar tus pensamientos y pensar en qué es lo peor que podría pasar si es que tus preocupaciones se vuelven realidad. Generalmente lo peor sería que te mueras. Si aceptas que vas a morir y etc., y tratas de tomártelo con humor y gracia, verás que te empiezas a sentir un poco menos serio acerca de tu preocupación. Todos vamos a morir algún día. Pero no dejemos que nuestros pensamientos angustiosos nos maten en vida dejándolos tocar su música sin restricciones.

La batalla es a muerte

Este partido de ajedrez no se acaba nunca.

Bueno, estos son algunos consejos que a mi me sirven cuando estoy demasiado preocupado y ansioso. De un tiempo a esta parte siento que me va mejor con esto de preocuparme en exceso. Pero uno nunca sabe, ya que esta batalla se acaba cuando nosotros nos acabemos, o sea, cuando muramos. Así que alístate para pelear contra tu cerebro y enseñarle que no te vas a rendir sin una buena pelea.

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